AMUCIB: En defensa del viche artesanal y la soberanía alimentaria

01 diciembre 2022

El viche es una bebida destilada de la caña de azúcar del pacífico colombiano. Para muchos es simplemente una bebida alcohólica, pero para las comunidades afro del Bajo Clima y las zonas rurales de Buenaventura el viche es esencia, sabiduría, salud y una razón de resistencia. Mas que una bebida, es medicina para limpiar el cuerpo y un elemento que guarda y preserva de su legado ancestral.

A pesar de su importancia cultural, la producción de viche está amenazada por los intereses de industrialización que tienen grandes compañías licoreras nacionales e internacionales. Las comunidades y asociaciones que hacen la cosecha, la molienda, la fermentación y el destilado artesanal han tenido que empezar un proceso de resistencia que llevó al reconocimiento del viche como patrimonio cultural y la aprobación de la Ley del Viche, la cual protege la producción artesanal y asegura que solo quienes ancestralmente lo han preparado puedan seguir haciéndolo.

Beber viche es tomar toda una sabiduría ancestral. Es importante que sean las comunidades tradicionales las que lo produzcan, no solo para mantener su esencia, sino también para conservar su historia. Con esta exclusividad en la producción las comunidades no están interesadas en grandes recursos, sino en grandes bienestares.

La aprobación de esta ley estuvo liderada por el grupo Destila Patrimonio, del cual la Asociación de Mujeres Afro e indígenas de Buenaventura (AMUCIB) hace parte, y que en la búsqueda de soberanía y seguridad alimentaria luchó por mantener la producción de la bebida en el territorio con los métodos tradicionales. En esta búsqueda de generar oportunidades productivas para la mujer afro, AMUCIB fundó Sabia Comadre, una marca que ha abierto salidas comerciales para los productos que las poblaciones rurales del pacifico fabrican.

Este trabajo de conservación y encadenamiento productivo llevó a que AMUCIB fuera invitada a la exposición “Paisajes de Buenaventura: arte, vida y resistencias” del Museo Nacional de Colombia, en donde han compartido sus experiencias en el liderazgo comunitario, el empoderamiento de la mujer afro, la lucha por la soberanía alimentaria y la promoción de la independencia económica.

Cabe resaltar que La oficina regional Valle del Cauca del Servicio Jesuita a Refugiados Colombia ha acompañado a AMUCIB y Sabia Comadre en el desarrollo de la marca,  la solicitud de registros INVIMA y la adecuación de espacios de producción. Esto, como parte de nuestro compromiso por generar medios de vida y de visibilización a las comunidades y regiones que producen y generan sostenibilidad.