Verónica Salazar, la colombiana que genera acciones de hospitalidad desde el sur nariñense

29 junio 2022

Mi nombre es Verónica Salazar, tengo 28 años de edad, soy profesora de Básica Primaria y vivo en la ciudad de Ipiales, Nariño. Actualmente no tengo trabajo pero con la comunidad de Jesuitas he aprendido algunos oficios que me han ayudado a traer sustento económico a mi casa y he podido salir un poco de esta crisis.  

Llegué al proceso hace 4 meses por la invitación que me hizo una amiga que se encontraba en el grupo y la verdad es que lo que más me gustó fue que ahí aprendemos muchas cosas tanto físicas como emocionales y he recibido la motivación para salir adelante, entonces decidí quedarme en el proceso.  

La verdad es que antes no me relacionaba con personas venezolanas porque escuchaba muchos prejuicios y chismes y pensaba que todos eran malos, no tenía muchos acercamientos con ellos, pero cuando me di la oportunidad me di cuenta que eran distintos, han sido personas muy amables y respetuosas y en el proceso nos hemos relacionado muy bien con ellos y eso me pareció buenísimo. Yo reconozco que no tenía un buen pensamiento de ellos, pero cuando uno se empieza a relacionar la situación y la perspectiva cambia.  

 

El proceso de intercambio de conocimientos ha sido muy bueno porque uno no solamente se guarda lo que sabe sino que todos compartimos un granito de su conocimiento. Yo antes no sabía tejer ni bordar, pero conocí  a una señora venezolana que amablemente me enseñó fuera de los talleres y así, cuando aprendí ya pude enseñarles a otras personas de aquí. Uno aprende muchas cosas interesantes de ellos.  

Actualmente, gracias a los conocimientos adquiridos, estoy elaborando tejidos y bordes y los vendo para poder reunir algo de dinero. En todos los encuentros siempre uno aprende bastante, nunca se sale sin nada.  

 

Los venezolanos que he conocido han sido excelentes personas y les puedo decir que aunque estén en nuestro país, hagan el bien como lo hacen todas las personas para que se sientan en su casa, en su familia y como familia que somos no debemos hacernos daño
Verónica Salazar